Intento plantear aquí que la muerte, mas que darle sentido a la vida o darle un carácter absurdo, es la causa de nuestra existencia; ya que está presenta en este mundo, nosotros existimos, para ella y por ella, y todos somos capaces de sentirla en distintos grados, de ahí que el poeta sea capaz de escribir versos dedicados a la fatídica muerte.
La muerte es una ‘fuente de vida’, puede que sea esto contradictorio, pero todo es un ciclo, con la muerte de unos se crea la vida de otros, muerte y vida, son complementarias y necesarias la una de la otra, si no hubiera muerte, no habría vida, ni siquiera se acuñaría esa palabra, pues ¿que significaría estar vivo si no existiría un final como la muerte que le diera algún valor al hecho de vivir? al igual el existir, no nos preocuparíamos por nuestra existencia si no tuviéramos un fin; pero lo que quiero plantear aquí, es que existimos a causa de ella, así que el contexto seria que no hubiera vida ni existencia si no hubiera algo tal como la muerte. Nacimiento y muerte son parte de la vida, por lo que sin una no existe la otra.
La muerte se puede reducir a aquello que desvanece y aniquila todo lo vital, tiene el poder de pasar lo existente al plano de lo inexistente, ¿entonces como puede ser la que causa nuestra existencia? ¿Si es la que provoca nuestra inexistencia?
Ser-Por-La-Muerte
Sus cicatrices de evasiones
Más bien la vida más bien este rosetón en mi tumba
La vida de la presencia nada más que de la presencia
Donde una voz dice ¿Estás ahí? Donde otra voz responde ¿Estás ahí?
Apenas estoy por desgracia
Y sin embargo aun cuando hiciésemos el juego de lo hacemos morir
Más bien la vida
(Breton, 1923)
Al hablar de muerte se habla inconscientemente de vida; “Los granos de trigo sepultados en tierra morirán, ya que la muerte es indispensable condición para renacer” (Martínez, p.160), para que algo nuevo renazca, es necesario la muerte de algo por igual, es un eterno retorno (en palabras de Nietzsche), y esto por igual es aplicable en el hombre, como lo hizo Schopenhauer, en una analogía del hombre con las hojas de un árbol:
“…en ti, preguntón insensato, que desconoces tu propia esencia y te pareces a la hoja del árbol cuando, marchitándose en otoño pensando en que se ha de caer, se lamenta de su caída, y no queriendo consolarse a la vista del fresco verdor con que se engalanará el árbol en la primavera, dice gimiendo: «No seré yo, serán otras hojas». ¡Ah, hoja insensata! ¿Adónde quieres ir, pues, y de dónde podrían venir las otras hojas? ¿Dónde está esa nada cuyo abismo temes? […] ¿No sucede con las generaciones humanas como con las hojas?”. (2004, pg.347)
La muerte mantiene a los hombres despiertos, da conciencia a los vivos e incluso hace cuestionarse al hombre sobre ella y con ello sobre su propia existencia, como lo dijo el filosofo Schopenhauer: “La muerte es el genio inspirado, el Musageta de la filosofía… Sin ella difícilmente se hubiera filosofado” (2004, p.344). Es la razón la que permite al hombre anticipar su fin, mas esta misma conciencia provoca al hombre amenaza y miedo a este suceso, lo cual podría llevar al hombre a un sentimiento de angustia e incluso de absurdo.
- Carácter Absurdo de la Existencia por la Muerte
Para que vivir esta vida llena de sufrimiento, penas, conflictos, si al fin de cuentas se morirá, la vida pierde su sentido, ¿pero sin la muerte no tiene sentido, no se había aclarado antes?, esto lleva a una perpetua contrariedad, lo eterno también pierde sentido, la búsqueda de inmortalidad no es mas que mera vanidad del hombre, e incluso seria “…querer perpetuar un error hasta el infinito” (Schopenhauer, 2004, p.344) y si ésta se podría obtener, nadie la querría al final, ya que seria una terrible carga, el tiempo a la vez que seria la causa de angustia y perdición, perdería el sentido, nada tendría valor e importancia.
La vida al tener un fin le da carácter absurdo a la existencia, ya que, para que desarrollarse en este mundo si eventualmente se va a desaparecer, por lo que el hombre se arrincona en la cotidianidad para olvidar o postergar este hecho, o puede caer en una vida absurda; “La muerte hizo del cuerpo morada inútil al alma” (de León, p.157).
Entretanto se puede decir que se “vive”, mas no estar vivo, la muerte puede ser interior, la indiferencia ante la vida es igual a la muerte; el absurdo podría ser la muerte misma, no necesariamente se tiene que dejar de existir para sentir la muerte, por lo que esta puede ser solo un sentimiento indiferente ante la vida, perdida de ganas de vivir, sentimiento frió y apático.
Mas en otra concepción, la muerte no puede ser quizá algo tan funesto.
- Carácter Bello ante la Muerte
La muerte puede ser algo reconfortante, con ella se cesara de existir en este plano tan corrupto y tortuoso, por lo que la muerte puede ser algo complaciente. También se podría ver la muerte como algo que podría llevarse al plano de lo heroico y respetuoso, como algunos guerreros que hallaban en la muerte su fin ultimo y reducían su existencia a una muerte digna en batalla.
La belleza es un concepto totalmente relativo, así que vista en la muerte, puede igual ser algo meramente subjetivo, pero se podría encontrar en ella, en el hecho de que le da un carácter existente al hombre y puede llevarlo a otro plano mucho mejor que el terrenal, la vida puede ser una corta estancia, un sueño efímero y la muerte el bello momento en el que el hombre despierta.
- Carácter Trágico de la Muerte
La muerte es algo tan presente en el hombre y no es necesaria una directa experiencia para sentirla, la muerte puede incluso vislumbrarse en el aire, todo es perecedero, inclusive el pensamiento.
La tragedia de la muerte se ve sujetada al anhelo de inmortalidad, la preservación del individuo, sin embargo, solo concepciones religiosos pueden dar una vana respuesta a esto y una reconfortante objeción contra el miedo a la nada, al abismo que la muerte lleva al hombre.
La muerte en si es un suceso trágico, desvanece todo los fenómenos que se presentan en este mundo, y quizá por que impide al hombre llegar a ser plenamente, su vida sea vea oprimida a la tragedia; no obstante, el hombre si puede ser plenamente dentro de los limites de este mundo, la plenitud queda en el ámbito de lo subjetivo, y lo trágico aquí, simplemente es que se va a morir tarde o temprano. La tragedia se ve como algo malo que afecta al hombre, por lo que inmediatamente la peor tragedia que se concibe es la muerte, sin embargo, esta muchas veces puede verse como algo bello, necesario e incluso normal (pues así lo es), pero en esta alineación social, la muerte es vista como el peor castigo y tragedia del hombre.
Oh, Muerte, vieja capitana, ¡es la hora!, ¡levemos el ancla!
Nos aburre esta tierra, ¡Oh Muerte! ¡Aparejémonos!
Si el cielo y el mar son negros cual la tinta,
¡nuestros corazones tú sabes que están llenos de rayos!
¡Derrama tu veneno y que él nos reconforte!
Hasta tal punto el fuego nuestro cerebros quema,
Que queremos rodar al fondo del abismo, ¿Qué importa Infierno o Cielo?
¡Al fondo de los Desconocido para encontrar lo nuevo!
(Baudelaire, 1857)
Como en este fragmenten del poema El Viaje de Charles Baudelaire, la muerte puede verse como un viaje más, un paso hacia lo desconocido y nuevo, por lo que ¿Por qué temérsele?, sin embargo, ese miedo a la perdida de conciencia eterna, nos aflige a todos por igual, ante la muerte, “ser” y “no-ser” se ve reducido a lo mismo.
Personalmente, la muerte no puede ser el fin ultimo de la vida, o lo único, quizá haya algo después de ella, prefiero pensar que esta vida tan solo es un preludio hacia otra cosa, no pretendo justificarme con concepciones religiosas que solo buscan una trascendencia por el miedo a morir, pero si soy de la idea de que la muerte puede ser el verdadero despertar del hombre, de ahí que por ella realmente podemos existir, sin embargo, no niego que sea algo que por el momento no me intriga demasiado o quiera descubrir aún, todo llega a su debido tiempo, e indiscutiblemente así como la vida es intrigante y misteriosa igual lo es la muerte.
