Estar a la altura de la eternidad es también vivir al día. E. M. Cioran
21 de agosto de 2013
De repente...
...fue una sensación de desconexión cerebral; un horrible letargo tomo lugar y los pensamiento ya no podían surgir, les costaba trabajo poder salir a flote al nivel consciente; al nivel en el cuál pueden ser explicados y transmitidos; al nivel de la realidad interpretada. De nuevo la meta fue colocada muy alta, a tal punto de solo causar ansiedad por la imposibilidad creída de no poder llegar a ella, vislumbrandola ya con ojos de derrota desde su mismo planteamiento o concepción, incluso desde su misma sugerencia. Quizá sea una justificación ese ámbito "imposible" para mantenerse en la no-actividad, en la no-acción, porque lo fluido es sencillo, por lo tanto no puede ser sensato. El manifestarlo en palabras genera compromiso, aceptación y por ende pauta al actuar, si no, se trataría de un juego de mera auto-hipocresía y auto-convalecencia.
La pesadez esta presente, es una opresión sensorial, la apertura esta limitada, es necesario mermar los pensamientos para que el ser se abra, para que fluya, para que pueda ser sin tiempo ni espacio, solo ser. Pero esta hablando la pura mente, el puro pensamiento ¿y el cuerpo? ¿qué dice el cuerpo? el cuerpo quiere gritar, quiere expandirse, explotar, abrirse y no estar limitado, no ser callado, ya ha estado escondido por mucho tiempo, ha estado en el lado de lo prohibido, de lo que no puede ser manifestado por ser puro deleite, por ser expresivo y sensorial. Pensar y sentir, no se puede experimentar una al mismo tiempo que la otra, para sentir no debe existir juicio alguno, no debe existir pensamiento alguno; la conciencia genera el juicio, hace darse cuenta de dónde estas, qué ves, qué tocas, el tacto y la piel, dos sensaciones simultaneas, la mano que toca y la piel siendo tocada, detenerse a sentirlo parte por parte es la conciencia, sentir cada parte individualmente, cada respiro del cuerpo y cada sensación generada por él, porque ese es su medio de expresarse, de hablarte y gritar lo que siente, lo que quiere y lo que lo daña. El movimiento del cuerpo es puro, es expresión, es llanto, es alegría, es dolor y es felicidad; es intimidad, conexión, compromiso, comunicación, deleite, amor, es el no pensar. Las palabras ya no funcionan, no son convincentes, son un escondite inconsciente, inmediato; el lenguaje nos construye, es la principal herramienta para definir y ocultar.
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